lunes, 28 de abril de 2014

Cerebro de mosquito

Después de leer un relato sincero de Abelardo Castillo sobre la literatura y la felicidad, mi pensamiento me desvió de continuar con la lectura, y descubrí que como es costumbre, o estructura psíquica o figurita repetida, mis ideas suelen ser bastante negativas, pero esto hasta hoy. Porque descubrí que aun cuando nací y me crié rodeada de gente que vivía por y para las drogas, yo estoy viviendo por y para las letras, mal que me pese mi poca creatividad para las otras cosas del cuerpo y su felicidad y mal que me pese el asunto de convertirme en un claro ejemplo de monja con cerebro de mosquito. Brindo entonces con google y sus meticulosos métodos de control de la palabra que ahora manda códigos de verificación al celular, conoce mis momentos de claridad mental, mis frívolas reflexiones y los intentos por avanzar en una rueda de molino cual cobayo excitado

viernes, 7 de marzo de 2014

La nueva

Wes Anderson

"The Gran Budapest hotel"

¿Pusieron todos los gags en el trailer?

¿De qué vamos a reírnos?

Por si las dudas llevemos un balde de pochoclo extra large

viernes, 28 de febrero de 2014

Esa clase de persona

Ser de esos que piden permiso hasta para ponerse tristes, permiso con permiso.
Ser de esos que no pueden sacar sus emociones a menos que la audiencia lo apruebe, con sello y moño.
Ser de esos que leen cosas sobre esos, por ejemplo, en la semana, casi que me mata la vida corriente, de lo más corriente que hay, pero dije, no va que mejor me compro un libro y me compré el más desesperante relato sobre esos que no pueden hacer nada sin abrir los ojos grandes como una lechuza. Hoy por esas cosas de la vida, tuve que volver a la escuela donde trabajo de profesora de letras que en realidad no soy, o sí soy, pero solamente en la práctica. Soy de esas que no pueden dejar de poner una tilde, una mayúscula pelotuda diría la Venturini, que es la autora del libro que me compré. De paso para que la vida corriente no me reabsorba, a quién engaño, igual lo logró. De paso, decía, vi un documental sobre la señora, que es una señora muy mayor y que según la Enriquez, Aurora Venturini es muy pUnk, y dijo pUnk, no pank.
Entonces la corriente me llevó a esa escuela donde trabajo hace como 4 años, donde no soy amiga de nadie, ni nadie me reclama su amistad. Abrí grandes los ojos y encontré en la gente la misma sonrisa, mueca, torpeza, languidez, y bueno, se puede pensar que eso es muy superficial, pero no. Hay miradas huidizas y miradas francas, a mí me cuesta mucho creer en la franqueza, pero bueno. Lo de las miradas huidizas es un problema serio, porque por algo se hacen los tontos, y yo sé que de tontos no tienen mucho.
Así que perdón, perdón por sospechar de la franqueza y por lo bajo sentir que es de la gente más engañosa que hay, convincentes quizás. Por ejemplo, nos convencen de que somos lindas las profes de lengua, las altas con pelo corto y piel de gasa. Pero abrir los ojos más grandes y ver que los de la mirada huidiza cambiaron las reglas del juego. Eso está claro, tengo la tiara bien puesta. La rana reina, que viene de otro pozo, que se enchastra un poco pero que lucha en el lodo, jamás se hunde.

lunes, 6 de enero de 2014

La vida de Adele

Una película francesa con mucha publicidad en los medios locales durante la primera semana del año. La vi ayer a la noche en el cine de Diagonal Norte, por suerte subtitulada. Se puede decir que es realista porque simula ser un documental y porque la cámara se mete entre los rasgos más expresivos de cada personaje. Muy intimista, detalles y belleza artística en cada imagen. Hoy miraba fotos de la protagonista y no sé si es tan bonita, o quizás sea el precio del éxito lo que le ha quitado la lozanía.
Antes de entrar le avisé a mi amiga que iba a durar 3 horas y que tenía muchas escenas de sexo explícito. Cuando sacó las entradas se imaginó algo breve. Jajá.
Es realista, sí, pero no tanto. Porque las lesbianas no son hermosas o yo nunca vi lesbianas tan acordes con el gusto de un espectador heterosexual. El público hetero que estuvo presente en la sala debe haber salido derecho al baño. Los tipos acompañados que no sabían que iban a ver semejante espectáculo, agradecidos!
Otro rasgo poco realista es la falta de vello púvico. Mortal ¿desde cuándo las lesbianas se depilan? vaya que estoy desactualizada... lesbianas modelos!
Lo único que me dejó pasmada fue el final, digamos que la imagen de un caballero que va en busca de la heroína desamparada me hizo llorar, como si después de tanta liberación sexual, Adele no tuviese otra alternativa que ser cortejada por un hombre. Esto deja abierto un final que invita nuevamente al tópico del amor no correspondido, pero ahora no por parte de alguien con la misma identidad sexual. Un amigo me contó que hay mujeres que gustan e intentan seducir a los gay, las llamadas pajareras. En el caso de Salim ¿podría pensárselo como un pajarero?
Me gustaría ver la parte 3, no la parte 3 y 4. Fue una peli muy larga para ese horario de la noche. La gente estaba incómoda y en mi caso, me dejó un dolor de cabeza importante. Me contracturé, y sentí que cada vez que alternaban escenas de sexo explícito estaban jugando conmigo, para ver hasta cuándo era capaz de sostener la atención sobre la pantalla.
Cuando busqué algo de info, y a pesar de los guiños intertextuales de la pelicula con la novela literaria, más específicamente con la novela de aprendizaje; me enteré que antes de ser peli, fue un comic y que su escritora/ilustradora es muy joven y lesbiana. No creo que le haya gustado lo que hicieron con su obra, pero bueno, siempre existe la posibilidad de un resarcimiento económico...

miércoles, 1 de enero de 2014

No hago otra cosa que meter la pata

La gente desconfía de mi sonrisa

Tengo pruebas, paso a contar:

El último día del mes de diciembre del 2013, me traen un tributo, cual diosa pagana.
Su nombre es Pepe, a secas. Pepe porta cuerpo, y huele bien. Además sabe balbucear algunas palabras, a pesar de contar con 20 y tantos añitos.

Al pobre me lo presentan como tributo, lo sacrifican a viva voz: "Mirá lo que te traje, querida" Y ahí dudo de que nos quieran tanto...

Bueno, en resumidas cuentas me causó gracia y por nervios despedí de aquellas sonrisas que guardo con candado. No aproveché la chance de conocer a este joven encantador de padres y tíos. Sospecho que me seguirán enviando tributo, y sabré responder a alguna pregunta de Pepe, si es que articula palabras y bueno, la hace.
No cabe duda de que mejor me guardo la sonrisa matadora, y me siento lejos de Pepe. Paso entonces una velada encantadora, hasta que decido abandonar a mis agentes tributarios, que se despiden al grito: "Esperá que te acompaña Pepe"

Bueno, eso fue todo por hoy, un 2013 para recordar, que no me deja más que deseos de reencuentro y lapidación, entre otros métodos de castigo hacia mis agentes tributarios. Muy felices e inéditas fiestas de 1° de enero para la humanidad en su menor y mayor rasgo!!!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Monamís

Che ¿Qué me pasa? No entiendo que carajo me pasa. Soy invisible, por momentos, meses, años, décadas... Me mantuve en un baúl de los recuerdos para alguien, seguro. Me olvidó ahí adentro. Avísenle si lo encuentran, que se dejó una niña vieja, pero ¿en un baúl? ¿o un ataúd? ¿qué me pasa? Tengo que estar muerta, cada vez que pueden me traen flores. Se van, me las dejan y listo. Solita, sí, solita. Muñe, muñeca, re buena, re linda. No me entierren tanto. Velen y brinden por mí. Estoy viva y sola. En un ataúd, dado vuelta en el bajo mundo, nadando en el fango, a la vuelta del infierno, sin aire ni agua. Pero me dejan flores.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El flaco

¿Qué se puede decir del flaco? Esa voz de boba que tiene, pobre. Encima no se saca la gorrita. Es terrible como me mira. Me trasmite sus ganas, no sé de qué. Me da curiosidad, primero y antes que nada ¿tendrá los abdominales marcados como una tableta de chocolate con leche? ¿tendrá vigor con todos esos huesos? Me parece un poco justo con él, digo, darle la oportunidad de conocerme, aunque sea superficialmente. Es muy alto, no puedo disimular cuando lo miro a la cara, buscando el espejo del cielo. Siempre buscando su atención. Lo veo un día con un cigarro en la oreja, otro con un cajón al hombro, lo encuentro trabajando solo o acompañado, fumando y hablando con los jefes. No me puede hacer nada que yo no quiera. Digo: levantarme hasta un metro ochenta del suelo y tirarme a la mierda por contarle mi historia de hoy.