Este blog está dedicado a ese color que te llega (o no te llega nada)
lunes, 5 de julio de 2010
Otro atelier
Mi sister me pregunta cómo hace para llegar a Parque norte porque no se quiere tomar el 21 en Liniers. Le digo: fácil, tomate la 57 hasta Cabildo y Juramento y de ahí un taxi. Todo para ver cómo nace la magia de los peinados nuevos... me da bronca porque no me llevó. La entrada cuesta $125 y se la obsequiaron. Mejor confío de todo lo que me regalan... digo ;)
martes, 22 de junio de 2010
Es la duda que satura
Qué querrá el amigo encubierto?
Fiesta! ;)
pero la clara confusión de no decir y mostrarse... eso es lo que agobia a la investigadora de trench rosa, que apenas sabe leer las imágenes de un préstamo avaro... por lo discontinuo
Fiesta! ;)
pero la clara confusión de no decir y mostrarse... eso es lo que agobia a la investigadora de trench rosa, que apenas sabe leer las imágenes de un préstamo avaro... por lo discontinuo
lunes, 21 de junio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
Salí de ahí y sé vos: te veo desde mi balcón

Ella no te quiere tanto como la otra, ella se sabe que se funde en una zanja y te ahoga, ella tiene un nombre que da miedo!!! ah no? ah no? mejor no sepas, mejor quedate sordo, pero te aviso: todo (y con lodo) todo se te ve!
La maravillosa Rosita

Qué jardín! qué palmera! y una estatua de Mariano Moreno en Moreno. Así vale la pena plantarse... Lástima que no todos estamos invitados a entrar a su atelier, porque a mi me costó mucho entrar al mundo del arte, sí que me costó, sí

Sólo sé que volveré a esa biblioteca, volveré a husmear con mi hocico sobre las ediciones húmedas
viernes, 4 de junio de 2010
"il secondo giorno" by Air
Tropiezo todo el tiempo con melodías alegres... como si fuese un día de gnomos
Tranquila así, pero igual de lúcida... y me deslumbraban nuestras coicidencias, lejos de nuestras diferencias irremediables, (me miraba tanto así al espejo) hasta que hoy, no hace tanto, se me ocurre una obra de talla monumental y delicada, con esos pequeños cuadros que dan una sensación de infinitud.
Tranquila así, pero igual de lúcida... y me deslumbraban nuestras coicidencias, lejos de nuestras diferencias irremediables, (me miraba tanto así al espejo) hasta que hoy, no hace tanto, se me ocurre una obra de talla monumental y delicada, con esos pequeños cuadros que dan una sensación de infinitud.
viernes, 9 de abril de 2010
Tu cuenta en el club de los abandónicos
Debés más de un beso...
Te fuiste sin saludar a los que te dejaron entrar al colegio, a los que te dieron esos almanakes divinos en la librería de General Rodriguez, esos señaladores de Colihue con los paisajes del desierto envuelto dentro de un marco fileteado... Dejaste atrás un día espectacular de otoño: entregaste tu curriculum, esa invención lejana, y por primera vez alguien muy pero muy mayor leyó una de tus tantas mentiras. Y te ufanaste, hoy con tus amigos, hoy en el blog: Tan triste... lo tuyo (quién sabe si es realmente algo tuyo) Quién sabe si volvés a ese colegio, si hacés las debidas observaciones y si la mujer de la librería te llama para dar un taller; yo que sé... fueron todos tan cordiales, y vos tan linda... como siempre, tan recatada. Dejaste a las vendedoras con la ilusión de que te comprabas el saco, cuando generalmente decís en voz alta que es de pésima calidad y que estás pagando por la marca...
Después te das con la pared y te acordás: hoy compré ese libro porque me deja cerca... justo acá en el chalet de los profesores...
Pero bien pude haber comprado los libros del orden aleatorio, los libros sobre el mal y la muerte, de la vida subterránea, sobre los gnomos, la suequidad, los esquimales, los tibetanos, con mandalas y mapas, los viejos atlas de la guerra fría, los de los números y los sueños, y todo lo que tiraste alguna vez a la basura cuando papá te dijo que basta de patitos de plastilina y acuarelas de colores vagos...
Hoy me pidieron uno de esos libros y yo no sé que hacer... si comprar un sustituto en algún kiosco de barrio o tirarme a menos acá, diciendo lo que soy ahora, entre lo infame y la memoria y todo eso que me cuesta ser...
Y lo peor después, cuando llega la hora de decirles "Te lo debo, perdoname"
Te fuiste sin saludar a los que te dejaron entrar al colegio, a los que te dieron esos almanakes divinos en la librería de General Rodriguez, esos señaladores de Colihue con los paisajes del desierto envuelto dentro de un marco fileteado... Dejaste atrás un día espectacular de otoño: entregaste tu curriculum, esa invención lejana, y por primera vez alguien muy pero muy mayor leyó una de tus tantas mentiras. Y te ufanaste, hoy con tus amigos, hoy en el blog: Tan triste... lo tuyo (quién sabe si es realmente algo tuyo) Quién sabe si volvés a ese colegio, si hacés las debidas observaciones y si la mujer de la librería te llama para dar un taller; yo que sé... fueron todos tan cordiales, y vos tan linda... como siempre, tan recatada. Dejaste a las vendedoras con la ilusión de que te comprabas el saco, cuando generalmente decís en voz alta que es de pésima calidad y que estás pagando por la marca...
Después te das con la pared y te acordás: hoy compré ese libro porque me deja cerca... justo acá en el chalet de los profesores...
Pero bien pude haber comprado los libros del orden aleatorio, los libros sobre el mal y la muerte, de la vida subterránea, sobre los gnomos, la suequidad, los esquimales, los tibetanos, con mandalas y mapas, los viejos atlas de la guerra fría, los de los números y los sueños, y todo lo que tiraste alguna vez a la basura cuando papá te dijo que basta de patitos de plastilina y acuarelas de colores vagos...
Hoy me pidieron uno de esos libros y yo no sé que hacer... si comprar un sustituto en algún kiosco de barrio o tirarme a menos acá, diciendo lo que soy ahora, entre lo infame y la memoria y todo eso que me cuesta ser...
Y lo peor después, cuando llega la hora de decirles "Te lo debo, perdoname"
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