jueves, 29 de diciembre de 2011

Bruja!

No sé  bien cómo pero tuve un sueño
en el sueño tenía una participación mi profesora de inglés
a la mañana siguiente me levanté con un malestar importante
salí a tomar aire
y me la encontré.

Quizás me cuelgue de angustia,
me voy a buscar los broches. Adiós.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mejor no lo pienso

Estamos los dos en el colectivo, vos me hablás de tu perro, que lo levantaste de la calle porque estaba todo sarnoso y te dio pena. Entonces yo te cuento de lola. Me decías que cuando eras chico tenías un amigo que tenía un salchicha con muy mal genio. Después no sé por qué terminamos hablando de los jacarandá y vos me saliste con que donde vivías de chico había una avenida llena de jacarandás y lo hermoso que era ver como quedaba el suelo lila. Me contaste que viste los ginko biloba, que como te decía, le salen unas bolas que apestan. Te conté que por casa también hay una calle llena de naranjos silvestres, que se llama Los Fresnos. No soportábamos el silencio durante el viaje.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Remolacha

¿A alguien se le ocurre que si no se hierve bien la remolacha nos podemos contagiar un hongo?
Bueno, mi mente soñó que yo era víctima de un hongo, que me crecía en la espalda. Encima los sacaba de raíz y volvían a crecer. Por fuera eran color champignon y por dentro color remolacha.
Desde la semana pasada que sufro una comezón, pero no encuentro una sola causa. Sólo en sueños puedo intentar un por qué.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Probando

Picante

Semana de piojos, seguida de semana de pulgas con mosquito. No entiendo esto de atraer a los bichos, sobre todo los parásitos. La semana que viene se me pega la sarna.
¿Tan dulce soy?
¿Cómo sacarse de encima el picor del cuello?¿Cómo no rascarme todo el día las piernas?
Me sangran los pies, los tengo todos rojos. De repente no puedo dejar de pensar que tengo una pulga en el hombro, pero no, es un pelo. Estoy alerta a cualquier detalle, cualquier lunar es potencialmente sospechoso.

martes, 22 de noviembre de 2011

Masajes

Estoy en la clínica, me siento, espero, miro fijamente un aplique del techo... la verdad que es raro que la masajista me haga esperar 25 minutos ¿No se habrá olvidado de mí?
Hace mucho que no me hacía esta pregunta. Pero no, Bety no se olvidó de mí, ni yo de vos. Bueno, entro al pequeño consultorio y no digo nada, no me molesta esperar, no siempre. Suenan los Pimpinela y le digo a Bety que no, que puaghh... ella me entiende y pone chill out flamenco, suena la Mari, Paco de Lucía, El niño Josele, etc. Cada músculo era una cuerda tensada, nudo a nudo y el máximo relax. Tenía que contarle algo a Bety, pero me olvidé porque cuando tenía los ojos cerrados hizo sonar algo, no sé, algo parecido a un campanario a lo lejos. Resulta que eran unas bolas, unas chinerias de esas que se venden en el Once. La verdad que fue un sonido nuevo, me explicó Bety que si la persona está trabada _no sabe como_ las bolas no suenan.
Bolas que enmudecen, ok, que delirio, quizás aspiré demasiada aceite aromatizada. A Bety la entiendo, pero yo, yo ahora soy una persona que necesita masajes de vez en cuando. Respirar tanto aceite debe ser la única manera de evitar que se te pegue la esencia de los otros. Ahora que lo pienso el arte del masajista es arriesgado.